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Un Retiro para Crecer: el Retiro de Jóvenes de 2026

  • hace 5 días
  • 2 min de lectura

Hay días que se sienten como una pausa necesaria. Eso fue, para 25 de nuestros jóvenes, el Retiro de Jóvenes 2026: dos días para bajar un cambio, mirar hacia adentro y compartir con otros, bajo el lema "Vio en mí tierra buena, hoy decido cuidarla".


El lema tomó como punto de partida la parábola del sembrador, esa historia en la que una misma semilla cae en distintos tipos de tierra: en el camino, entre piedras, entre espinas y en tierra fértil. Una forma de recordar que Dios ya sembró algo bueno en cada uno de nosotros, y que depende de nosotros cuidarlo.


El retiro fue un espacio para frenar y hacerse preguntas que casi nunca hay tiempo de hacerse, acompañados por los líderes del grupo de jóvenes y por el P. Martín Clavijo.


Un espacio para respirar


El fin de semana arrancó con algo simple pero poco habitual: dejar el celular a un lado y estar presentes. A partir de ahí, entre juegos, comidas compartidas y charlas al aire libre, los jóvenes fueron encontrando su ritmo propio, ese que cuesta tanto encontrar en el día a día.


Hubo tiempo para el juego y la diversión, pero también para el silencio: momentos de escribir en un cuaderno, de reflexionar en soledad, de orar en comunidad.



Reflexión y amistad


El corazón del retiro estuvo en las charlas y los espacios de reflexión, donde cada uno pudo pensar qué cosas sostiene en su vida, qué lo distrae, qué lo hace sentir realmente vivo. Una noche de película compartida abrió preguntas sobre lo que de verdad importa, y esas mismas preguntas se siguieron conversando al día siguiente entre mates y desayuno.


Los grupos de convivencia fueron el motor de todo esto: espacios chicos donde los jóvenes pudieron conocerse mejor, animarse a compartir cosas propias y descubrir que muchas de sus inquietudes son también las de otros. De ahí salieron, sobre todo, amistades más cercanas y la sensación de no estar solos en lo que cada uno atraviesa.



Volver con algo nuevo


El martes, los 25 jóvenes volvieron a casa distintos a como llegaron: con nuevas amistades, con ideas para pensar y, sobre todo, con la sensación de haberse tomado un respiro real. Ahora queda lo más lindo: sostener en el día a día algo de lo que se sembró estos dos días.


¡Gracias a todos los que hicieron posible este retiro!

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